Estar con uno para sentirlos a todos
“¿Dónde está la parte humana de aquellos que tienen el poder de decidir nuestra libertad?” – pregunta el Capitán William Donato, secuestrado hace nueve años cinco meses. “Es como si no valiésemos, como si no existiésemos” – afirma el Coronel Mendieta tras explicar que más allá de las cadenas en su cuello, lo que más le atormenta -tras nueve años dos meses secuestrado - es “la maldad del malo y la indiferencia del bueno”.
Son tres frases que claman solidaridad y exigen respeto a la dignidad humana. Son frases que representan el sentir de todas y cada una de las personas que aún padecen el secuestro. Desde el año 2000 y hasta septiembre de 2007, se han perpetrado 14.676 secuestros en Colombia, de los cuales 1.933 personas aún continúan en cautiverio. La voz de estas personas también está representada en las palabras del Capitán Donato, del Coronel Mendieta y de todos aquellos que nos han hecho saber el horror de este delito: EL SECUESTRO.
La comunidad universitaria no es indiferente a estos clamores, necesitamos – desde nuestra condición humana, social y ciudadana – manifestar nuestra solidaridad, acompañar a los secuestrados, rechazar el delito y contribuir con la construcción de valores que contrarresten de alguna manera los daños y violaciones de las que tantos colombianos han sido víctimas.
¿Cómo lograrlo? Hoy
la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana propone una manera de sensibilizarnos y solidarizarnos con las personas y familias víctimas de este delito. Son ellas, las familias, quienes conocen el verdadero horror del secuestro, por eso esta iniciativa busca ahondar en lo más profundo de la conciencia humana e invitar a la comunidad estudiantil y a los colombianos en general a adoptar una de las 1.933 personas secuestradas en los últimos siete años. Cada uno, comprometiéndonos con un secuestrado, dimensionamos el delito y reconocemos el drama de todos. Significa estar con uno para sentirlos a todos.
Este espacio materializará parte de nuestras manifestaciones, sentir y conciencia ciudadana. Aquí usted reconocerá las historias de vida de las personas secuestradas en Colombia, podrá adoptar un secuestrado y comprometerse con él y con su libertad. También encontrará generalidades del delito e información relacionada con la búsqueda de libertad para los secuestrados.
¿Qué significa adoptar a un secuestrado?
Nuestra iniciativa encontró en la adopción la manifestación oportuna para acompañar a los secuestrados. Porque adoptar es recibir como hijo. Entre los amores humanos la maternidad es sinónimo de entrega, desprendimiento y sentir como propio todo aquello que le sucede al hijo. Esos son los sentimientos y valores que la iniciativa busca promover.
Tras preguntarnos ¿qué podemos hacer desde nuestra libertad por aquellos que no gozan de ella, porque están secuestrados?, ¿cómo podemos hacer presente a los ausentes a causa del secuestro?, ¿cómo disminuir la indiferencia frente al secuestro y aumentar la sensibilidad?, ¿cómo podemos pasar del rechazo verbal al secuestro a manifestaciones y acciones concretas de dicho rechazo? Encontramos que la respuesta podría estar en ese amor humano capaz de sentir el dolor del otro como propio. Y sabemos que la verdadera solidaridad nace de esa condición humana que a través de esta iniciativa queremos avivar.
Por eso, adoptar un secuestrado significa elegir a una de las 1933 personas secuestradas en los últimos siete años y que aún permanecen en cautiverio y comprometernos con su libertad.
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